Estos últimos días, debido a la feliz inauguración de El Corte Ingles en El Ejido, hemos vuelto a sufrir en la provincia el habitual y periódico pique entre municipios y su consecuente debate entre si la capital es menos capital o si este municipio es más pujante o tiene más servicios que el vecino y un largo etcétera de discursos vacios de contenido que únicamente nos perjudican a todo el colectivo de almerienses. Me alegro que hayan abierto un centro comercial en El Ejido y me hubiera alegrado todavía más si también lo hubiesen abierto en Almería capital y muchísimo más si abrieran otros muchos por nuestra geografía, en Roquetas de Mar, Huércal Overa, Adra, etc. Esto significaría que nuestra provincia crece y supondría trabajo y riqueza para muchas familias. No entiendo como en un provincia tan olvidada y denostada por nuestros gobiernos autonómicos y central tengamos estas peleas cada vez que se inaugura cualquier cosa con una mínima transcendencia en el público general. Entiendo que en una autonomía tan grande como ésta el hecho que hagan un AVE con Málaga o un puerto más grande en Huelva, que está en la otra punta de España, a nosotros ni nos vas ni nos viene, lo que nos hace ser algo indiferentes a los beneficios de nuestro vecino. Pero hablando de límites provinciales no debería ocurrir así. La competitividad entre municipios no tiene que ser netamente negativa. La competencia nos ayuda a tener tensión para mejorar, pero hasta cierto grado y no a consta de sembrar odio entre los propios almerienses. Muchas veces nuestros políticos tienen gran parte de culpa de ello. Hablar de las grandezas de tu pueblo o ciudad pero no a costa de tratar de degradar los que te rodean. No por ello te haces más grande. Recuerdo como Juan Enciso se daba golpes en el pecho afirmando que el Corte Ingles se abría solamente en su municipio y que no era necesario abrir ninguno otro más ¿realmente le molesta que pongan más? ¿por qué? ¿eso hace que el de El Ejido lo cierren? ¿Entonces qué motiva esa actitud? O también recuerdo cuando Gabriel Amat salió en los medios oponiéndose a la apertura del parque comercial de Vícar. Parece que no vemos que cuanto mejor esté nuestro vecino mejor estaremos nosotros. ¿No podemos superar estos piques pueblerinos y provincianos? Estas situaciones lo único que consiguen es frenar nuestro desarrollo y crear un estado de desunión que evita incrementar nuestras fuerzas cara al exterior, lo que merma nuestra posibilidad de reclamar nuestros derechos. Habitualmente salen en los medios los piques entre el triangulo formado por la capital, El Ejido y Roquetas pero esto no se queda ahí. En Adra o Dalias no caen bien los ejidenses y estos con los roqueteros tampoco las llevan de color de rosa. Yo, al contrario creo que se debería promover una convivencia más sana donde nos alegremos de tener a diez minutos en coche el excelente auditorio de Roquetas, del prestigioso festival de teatro de El Ejido, de que la UD Almería ondeé el nombre de Almería por toda España (me parece patético escuchar que algunos personajes van al Mediterráneo a jalear al equipo visitante) o del parque de innovación del mármol del Almanzora. Cuantos más formemos piña en los límites de nuestra provincia más fuerte será todo el conjunto. Alguien piensa que beneficiaría que mientras que los agricultores del Poniente o Níjar reclamen mejoras, los productores de piedra del Levante o los promotores turísticos de Mojacar mirasen para otro lado. Os puedo asegurar que si construyen de una vez por todas el Parque de Innovación Tecnológica Agrícola o el tren de alta velocidad en la capital nos beneficiara a todos los almerienses independientemente de la comarca donde se ubique y si la Expo Agro de Roquetas gana fama internacional todos ganamos. Es esta desunión la que nos hace flaquear en muchos aspectos de nuestra vida diaria y abogo por qué reflexionemos un poco acerca de estas actitudes y consigamos superar estas diferencias para que de una vez los almerienses sumen en lugar de restar en nuestra convivencia diaria. Al final todos saldremos ganando con la unidad de los almerienses.
martes, 8 de junio de 2010
lunes, 10 de mayo de 2010
GUARRERIA COFRADE
Me gustaría reflexionar sobre el estado lamentable en que se han quedado algunas calles de la capital con la celebración de las cruces de Mayo. Si nos damos una vuelta por la calle Las Tiendas, a la altura donde la abrió la cofradía del Silencio, el estado en que se han dejado las aceras es lamentable. Las losas están negras, llenas de manchas, olor a orines sin contar los vasos de cerveza y vino a medio beber que podías encontrar todas las mañanas. Me gustaría preguntar a los cofrades, como organizadores del evento, si tanto les costaba dar un fregado al tramo de calle que habían ensuciado. A fin de cuentas la responsabilidad de tanta suciedad es exclusivamente suya. Ellos se excusaran alegando que ya pagan un canon al Ayuntamiento para poner la cruz y que es responsabilidad municipal limpiar las aceras. Seguro que consideran que lo que ocurra de puertas para afuera de su “recinto” no es culpa de ellos si no de las personas incívicas que no tienen un mínimo de educación. Yo soy vecino de la zona y la verdad es que me traen sin cuidado esas escusas. Las calles están así por la apertura de la cruz y solamente por ese motivo. Por lo tanto considero que la responsabilidad es suya. ¿Por qué pagan unos 500€ ya puede convertir en un estercolero todo lo que tienen alrededor? Yo pago la tasa de basura todos los años y no voy a su puerta a arrojar mis desperdicios. ¿Alguien toleraría que un bar dejara así la calle? No, en apenas diez minutos aparecerían los municipales para sancionar al establecimiento aunque el problema fuera en el exterior del mismo. De hecho, si nos fijamos, son muchos los pubs del centro donde el personal de seguridad prohíbe sacar bebida de su establecimiento al exterior ¿por qué existe tanta permisividad y tolerancia con los actos organizados por ciertos colectivos? Creo mi tolerancia está cumplida con aguantar el ruido en la calle y la nula insonorización de sus locales hasta altas horas de la noche. Seguro que alguien pensará que es un acto cultural y que hay que promocionarlo y no poner pegas a su celebración. Pero no nos engañemos, esta afirmación es falsa. El acto cultural de abrir una cruz al público no ensucia la calle, lo que ensucia es la actividad lucrativa que realiza la cofradía para recaudar fondos. Es decir un interés puramente económico y privado. Es por ello por lo que creo que se debería exigir a las hermandades similares exigencias que a cualquier otro establecimiento hostelero, sobre todo cuando su actividad perjudique a los demás vecinos. Si no siempre pueden acondicionar sus propios locales para esta celebración, tal y como hacen algunas asociaciones culturales. Quizás, si fuese en un lugar donde les duele a ellos también, serían algo más cuidadosos con lo que les rodea. Por romper una lanza a favor de estas agrupaciones, tengo que decir que me consta que otra cofradía, la que abre en la calle que hace esquina en la misma calle Las Tiendas con la tienda de recuerdos “El Valenciano” (perdón pero no recuerdo el nombre de la hermandad) limpiaron su calle de toda la basura que habían dejado los borrachos y también habían pagado al ayuntamiento. Quizás sean más cuidadosos con lo que hacen, no lo se. Pero estoy seguro que otras hermandades deberían tomar algo de ejemplo de este comportamiento por el bien de la convivencia entre ciudadanos. Ya se sabe de sobra aquella frase que dicta que los derechos de uno acaban donde empiezan los de los demás.lunes, 12 de abril de 2010
MEDIDAS ANTIFRAUDE
Con la crisis que sufrimos este último par de años estamos viendo como los fraudes a la Seguridad Social y a la Hacienda Pública se hacen cada día más habituales sin que las autoridades pertinentes parezca que tomen medida alguna que palie esta situación. Sobran funcionarios en las oficinas de tramitación y faltan inspectores de esos mismos organismos en la calle, persiguiendo el fraude de empresas y trabajadores (aunque nombrar a estos últimos no sea políticamente correcto). Una de las últimas medidas, y probablemente la más polémica, es el incremento del IVA al 18%. No quiero introducirme sobre la utilidad o no de la decisión tomada pero me gustaría reflexionar sobre en los fraudes al erario público, de este impuesto y de otras situaciones similares que carecen de control alguno por parte de las autoridades. Parece que hoy por hoy la única manera de incrementar los ingresos es aumentar la recaudación. El fraude está instaurado en nuestra sociedad y se deja a un lado el ahorro y la gestión eficiente de los recursos. Los cuales suplirían en muchos casos estos incrementos impositivos y estimularían la economía al disminuir el porcentaje de renta que destinan a impuestos los contribuyentes.
Solamente hay que hablar con cualquier asesor para comprobar que la mayor parte de las medianas y pequeñas empresas no pagan IVA y las pocas que lo hacen, reembolsan cantidades irrisorias en comparación a las que debieran abonar. En época de trimestrales la mayor parte de las empresas y asesorías viven una vorágine de obtención de facturas con las que justificar el IVA cobrado. Hacienda con una recaudación más efectiva, probablemente supliría parte de esta subida, haciendo innecesario repercutir un incremento de precios a la mayoría de los ciudadanos. Subirá la inflación puesto que los comercios aplicaran el impuesto en sus ventas, pero probablemente las empresas lo interiorizaran como beneficio propio y únicamente las grandes operaciones serán las que incrementen la recaudación.
Otro caballo de batalla es el subsidio de desempleo. Las antiguas oficinas del INEM han olvidado su objetivo principal, la búsqueda de trabajo a desempleados, y se limitan casi en exclusiva a la tramitación del subsidio ligado al mismo. Es una realidad, hoy en día casi nadie busca trabajo en el SAE. Aquí tampoco se lucha para evitar el fraude o promover la búsqueda activa de empleo. Son muchas las personas que compatibilizan el trabajo en economía sumergida con el cobro del desempleo y no seamos ingenuos, en muchas ocasiones no es una imposición del contratista, si no una condición solicitada por el supuesto desempleado. Y muchas otras no buscan empleo activamente, se limitan a rechazar una tras otra las ofertas que le realizan desde este organismo. Hace unos meses una noticia de prensa nos relataba como una oferta de agricultura había sido rechazada por más de ciento cincuenta personas antes de que alguien la aceptara ¿es esto normal? ¿No existe limitación en el rechazo de ofertas de trabajo? He llegado a escuchar como personas afirman que pierden dinero si aceptan un trabajo puesto que no les merece la pena trabajar por novecientos o mil euros, en determinada localidad o con cierto horario que no les viene bien. Prefieren continuar lucrando el subsidio ¿esto genera producción o riqueza a la economía global del país? ¿debería ser esto lícito?
En cuanto a las subsidios derivados de incapacidad temporal, más conocidas como bajas médicas, el fraude es tan amplio y tan poco perseguido que asusta cuando conoces las situaciones que diariamente se viven en nuestros centros de salud o mutuas. Son incontables las personas que cobrando una baja están trabajando. Recuerdo que el requisito para tener derecho a estos subsidios no es estar enfermo o accidentado si no que estas lesiones te impidan trabajar. ¿Por qué no se controla la laxitud de los servicios médicos a la hora de dar bajas o se mejora la eficacia en la gestión de los mismos? Este es probablemente uno de los pocos casos en los cuales la entidad pagadora (Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración) es diferente a la entidad que autoriza el cobro (Servicio Andaluz de Salud dependiente de la Junta de Andalucía). O el caso de muchos pensionistas, ¿cuántas personas que cobran una pensión de incapacidad permanente para trabajar en cualquiera de sus grados pasarían una revisión de grado? La ley está preparada para revisar las pensiones de la gente para que en caso de curación o disminución de la minusvalía se modifiquen las pensiones. La semana pasada se me daba el caso de una empresa de seguros privada se negaba a abonar una indemnización a un pensionista con una gran invalidez porqué lo había grabado deambulando con total normalidad por la calle, cargado con bolsas de la compra, yendo al gimnasio a practicar deporte con regularidad, etc. y supuestamente solo podía deambular con dificultad ayudado con un bastón. Estamos hablando que esta persona tiene reconocida una incapacidad permanente para realizar cualquier trabajo y tiene la necesidad de una persona para ayudarlo en cualquier labor cotidiana. Está cobrando de la Seguridad Social un sueldo mensual del 150% de la base de cotización ¿es esto justo? Hace poco vi otro caso de una persona sin visión en un ojo y con una visión de un 10% en el otro que también tiene reconocida una pensión de incapacidad permanente total y se le podía observar conduciendo con normalidad ¿no existe nadie que controle estas situaciones? Seguro que si el estado revisase muchas de estas situaciones la capacidad de ahorro del sistema sería mayor e incluso permitiría el incremento de las prestaciones sociales a aquellas personas que realmente lo necesiten.
Igualmente, son muchas las personas que exclusivamente están dadas de alta como trabajadores autónomos para el lucro indebido de estos subsidios y de pensiones de jubilación en un futuro. ¿Por qué la Tesorería no revisa el encuadramiento de dichos “trabajadores”? Con una baja de apenas un tres de meses de duración te comes las cotizaciones destinadas a este supuesto guardadas durante más de quince años ¿es esto rentable para el sistema? Si a esto le sumamos las pensiones de jubilación que cobraran en un futuro realmente su saldo con el sistema es claramente deficitario de una manera completamente intencionada y con ánimo de fraude.
Estas situaciones no generan riqueza alguna y perjudican en gran medida a la recuperación económica. Los estados deben propiciar las condiciones necesarias para el desarrollo económico y prestar ayuda en situaciones de penuria, pero eso no implica que se descuide la gestión y control de las prestaciones que concede. Deberíamos exigir más de aquellos que controlan y gestionan el dinero recaudado por todos los ciudadanos. A veces, cuando queremos llenar un cántaro de agua es mejor reparar los agujeros que abrir más el grifo.
Solamente hay que hablar con cualquier asesor para comprobar que la mayor parte de las medianas y pequeñas empresas no pagan IVA y las pocas que lo hacen, reembolsan cantidades irrisorias en comparación a las que debieran abonar. En época de trimestrales la mayor parte de las empresas y asesorías viven una vorágine de obtención de facturas con las que justificar el IVA cobrado. Hacienda con una recaudación más efectiva, probablemente supliría parte de esta subida, haciendo innecesario repercutir un incremento de precios a la mayoría de los ciudadanos. Subirá la inflación puesto que los comercios aplicaran el impuesto en sus ventas, pero probablemente las empresas lo interiorizaran como beneficio propio y únicamente las grandes operaciones serán las que incrementen la recaudación.
Otro caballo de batalla es el subsidio de desempleo. Las antiguas oficinas del INEM han olvidado su objetivo principal, la búsqueda de trabajo a desempleados, y se limitan casi en exclusiva a la tramitación del subsidio ligado al mismo. Es una realidad, hoy en día casi nadie busca trabajo en el SAE. Aquí tampoco se lucha para evitar el fraude o promover la búsqueda activa de empleo. Son muchas las personas que compatibilizan el trabajo en economía sumergida con el cobro del desempleo y no seamos ingenuos, en muchas ocasiones no es una imposición del contratista, si no una condición solicitada por el supuesto desempleado. Y muchas otras no buscan empleo activamente, se limitan a rechazar una tras otra las ofertas que le realizan desde este organismo. Hace unos meses una noticia de prensa nos relataba como una oferta de agricultura había sido rechazada por más de ciento cincuenta personas antes de que alguien la aceptara ¿es esto normal? ¿No existe limitación en el rechazo de ofertas de trabajo? He llegado a escuchar como personas afirman que pierden dinero si aceptan un trabajo puesto que no les merece la pena trabajar por novecientos o mil euros, en determinada localidad o con cierto horario que no les viene bien. Prefieren continuar lucrando el subsidio ¿esto genera producción o riqueza a la economía global del país? ¿debería ser esto lícito?
En cuanto a las subsidios derivados de incapacidad temporal, más conocidas como bajas médicas, el fraude es tan amplio y tan poco perseguido que asusta cuando conoces las situaciones que diariamente se viven en nuestros centros de salud o mutuas. Son incontables las personas que cobrando una baja están trabajando. Recuerdo que el requisito para tener derecho a estos subsidios no es estar enfermo o accidentado si no que estas lesiones te impidan trabajar. ¿Por qué no se controla la laxitud de los servicios médicos a la hora de dar bajas o se mejora la eficacia en la gestión de los mismos? Este es probablemente uno de los pocos casos en los cuales la entidad pagadora (Seguridad Social, dependiente del Ministerio de Trabajo e Inmigración) es diferente a la entidad que autoriza el cobro (Servicio Andaluz de Salud dependiente de la Junta de Andalucía). O el caso de muchos pensionistas, ¿cuántas personas que cobran una pensión de incapacidad permanente para trabajar en cualquiera de sus grados pasarían una revisión de grado? La ley está preparada para revisar las pensiones de la gente para que en caso de curación o disminución de la minusvalía se modifiquen las pensiones. La semana pasada se me daba el caso de una empresa de seguros privada se negaba a abonar una indemnización a un pensionista con una gran invalidez porqué lo había grabado deambulando con total normalidad por la calle, cargado con bolsas de la compra, yendo al gimnasio a practicar deporte con regularidad, etc. y supuestamente solo podía deambular con dificultad ayudado con un bastón. Estamos hablando que esta persona tiene reconocida una incapacidad permanente para realizar cualquier trabajo y tiene la necesidad de una persona para ayudarlo en cualquier labor cotidiana. Está cobrando de la Seguridad Social un sueldo mensual del 150% de la base de cotización ¿es esto justo? Hace poco vi otro caso de una persona sin visión en un ojo y con una visión de un 10% en el otro que también tiene reconocida una pensión de incapacidad permanente total y se le podía observar conduciendo con normalidad ¿no existe nadie que controle estas situaciones? Seguro que si el estado revisase muchas de estas situaciones la capacidad de ahorro del sistema sería mayor e incluso permitiría el incremento de las prestaciones sociales a aquellas personas que realmente lo necesiten.
Igualmente, son muchas las personas que exclusivamente están dadas de alta como trabajadores autónomos para el lucro indebido de estos subsidios y de pensiones de jubilación en un futuro. ¿Por qué la Tesorería no revisa el encuadramiento de dichos “trabajadores”? Con una baja de apenas un tres de meses de duración te comes las cotizaciones destinadas a este supuesto guardadas durante más de quince años ¿es esto rentable para el sistema? Si a esto le sumamos las pensiones de jubilación que cobraran en un futuro realmente su saldo con el sistema es claramente deficitario de una manera completamente intencionada y con ánimo de fraude.
Estas situaciones no generan riqueza alguna y perjudican en gran medida a la recuperación económica. Los estados deben propiciar las condiciones necesarias para el desarrollo económico y prestar ayuda en situaciones de penuria, pero eso no implica que se descuide la gestión y control de las prestaciones que concede. Deberíamos exigir más de aquellos que controlan y gestionan el dinero recaudado por todos los ciudadanos. A veces, cuando queremos llenar un cántaro de agua es mejor reparar los agujeros que abrir más el grifo.
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